Sigue la muerte en su resaca
camino abajo, brazos caídos
mirando sin dolor la herida
que me asestó inoportuna
con un exceso de soberbia
y sutil arrogancia.
camino abajo, brazos caídos
mirando sin dolor la herida
que me asestó inoportuna
con un exceso de soberbia
y sutil arrogancia.
