miércoles, junio 27, 2007

Es difícil saber si los recuerdos también mueren. ¿Queremos que mueran? Los recuerdos nos evocan lo mejor y lo peor de las personas, lo mejor y lo peor de nosotros mismos, lo mejor y lo peor de nuestras vidas. ¿Cómo podemos matar un recuerdo? Creo que no podemos. Pretender el olvido, aunque a veces lo queramos, es un error. Por qué olvidarnos de nuestro pasado, por qué olvidarnos de todos aquellos momentos.
Ante una encrucijada de emociones, estás preguntas vienen a nosotros para atormentarnos. No tengo respuesta, pero sólo sé que preferiría no matar ningún recuerdo, aunque sé que el tiempo matará muchos, que no quiero que se vayan.