miércoles, mayo 16, 2007


Dicen que la muerte juega a veces a las escondidas y deambula por entre medio de las cabezas de las personas con un silencio sigiloso y dormido.
Puedo ver hoy a la muerte rondando las escaleras de mis sueños jugando a atraparme. Puedo ver hoy a la muerte cara a cara, de frente a mi camino con su cabeza erguida enseñándome sus ojos vacíos.
Morimos todos, cada día, un poco más, cada vez. Toda mañana es la muerte de la noche, todo instante nuevo, es la muerte del pasado. Todo sueño es la muerte de otro sueño. Todo recuerdo, nos recuerda lo que ya ha muerto. Es la muerte cotidiana, poderosa, inexplicable.