jueves, abril 05, 2007

I
Pero los brazos no te alcanzan
para atrapar mis ojos
cayendo también con tus ojos.

Esta noche recuerdo tu muerte,
la caída que quebró tus huesos.


II
Descuélgate soledad mía de mi cuerpo
desgárrate de golpes en tu lecho
ignora mi piel reseca.
Soledad lejos te acompaño
a escupir tu rostro y tu espalda,
a enjuagar mi boca en tu distancia.

Descuélgate soledad mía de mi cuerpo
que aquí somos muchos para aún morirnos.


III
Desde lo alto
una pequeña muerte
entierra en mi mirada
sus cuencas vacías.
Veo florecer los ataúdes
al borde del camino
y se escucha el lamento todavía
de los muertos
al ver la lluvia dibujando
en los cristales su inocencia.

Veo desde aquí el camino.

Camino entre las hilachas de los muertos
y descubro el mar que me saluda
golpeando con su arena
mi carne salada por la ausencia.