lunes, mayo 02, 2011

Te creís la muerte!

jueves, diciembre 24, 2009

Sigue la muerte en su resaca
camino abajo, brazos caídos
mirando sin dolor la herida
que me asestó inoportuna
con un exceso de soberbia
y sutil arrogancia.

miércoles, marzo 19, 2008


El cruce del Aqueronte

El tibio ocaso,
la edad del sabio,
la coronación del deseo,
el ojo de la inocencia,
la belleza convertida en sombra,
la ilusión de las cenizas,
el fuego del origen,
el espejo de estos días,
la fuente de los vientos,
el final de la conciencia,
la ciudad de los pecados
la ciudad de las virtudes,
el río de palabras,
el reflejo de otra aurora,
la otra orilla,
la otra orilla,
la otra orilla.

miércoles, febrero 20, 2008

I
Vistes los colores de la Muerte.

Cada vez tus labios son primer beso,
cada vez tu mirada es adiós definitivo.




II
Con las luces
me olvido me tienes tomado el brazo.

Vámonos Muerte,
tienes mi copa y yo la tuya.

Vámonos Muerte, brindemos.




III
Tienes algo de mujer.

Tu presencia inoportuna es beso y mientes,
sabes que conozco tus mentiras.

Sé lo que ocultas.

Sabes que busco la ternura en tu abrazo indolente.

Y a veces creo que me buscas.

viernes, octubre 26, 2007

COMO MOSCAS

He visto dos tipos de moscas muertas. Las menos a veces caen de las hojas en donde, hasta entonces, permanecían quietas, parecían dormidas. Las otras las encuentro y por montones machucadas, patas arriba, torcidas. En general a estas últimas las ves en los bordes de las ventanas.
Aquí nada tiene que ver el asesinato de moscas.

Parece que no he visto -al menos no recuerdo, a la mosca muerta al estilo siesta en un borde de ventana. Parece tampoco he visto moscas patas arriba fuera de la casa.

A un lado el tema de la posibilidad del encuentro con las moscas.

¿En qué estaban una y otra mosca? A punto de morir.

Una se posó en la hoja y esperó. Quizá incluso tuvo el tiempo y aleteó por ahí.
La otra no vio el vidrio. En el intento y con la luz de frente, pero para su mundo aún distante, cayó. Intentó claro y resultó su cuerpo invertido, encogido.

Me gustaría saber si la mosca de la hoja estaba mirando hacia el sol.

jueves, septiembre 27, 2007


Muertes cotidianas encadenadas a mis pies. Muero a cada gota, en cada mirada, en cada recuerdo. Muertes ciudadanas, muertes sin sentido, muertes misteriosas, muertes llenas de gloria, muertes necesarias, muertes luminosas, muertes económicas, muertes de la risa, del desvelo, la vigilia, de la razón, y en cada paso voy pisando un poco de mi mismo, hundiendo mis zapatos en la belleza irremplazable de esa muerte conciente, cuando sabíamos que queríamos morir de alguna forma, y sin darnos ni cuenta, sin dudar un segundo, lo logramos, nos pusimos frente a frente con la muerte, deslumbrados mirándola volar sobre nuestras cabezas, en un abandono absoluto, hermosa y sencilla como era, sobre nuestros ojos, derramando un beso en mis labios, me encontró la muerte está mañana, al igual que cada día.
La última patita de las cuecas de la muerte!!!!!

La cueca de la muerte y el enamorado

Perdido en el mal de amores
Por esos recuerdos rojos
Se me cayeron dos lágrimas
Entremedio de mis ojos.

Vi pasar por delante
Mujer hermosa
Con su cuerpo brillante
Como una diosa.

Mujer hermosa ay sí
Cómo te llamas?
Pregunté muy contento
A aquella dama

“No tienes mucha suerte
Yo soy la Muerte!”

martes, septiembre 25, 2007

Ya de muerto a uno le dejan de importar ciertas cosas; se acabe el mundo o den
las tres. En cierta medida el tener una vida por detrás te permite tales
relajos.
Además la vida ya se empezaba a repetir, los fastidios y las caras brillantes.
De ningún modo -ni se me ocurra siquiera, podría decir que me aburrí, no. Vivía
bastante bien.
La vida te presenta de todo. La muerte tiene ese no sé qué.
Mientras vivía, caía; ahora de muerto estoy en el borde, esperando. Por acá no
se ve eso del tiempo. No se necesitan sombreros. Además, para qué estamos con
cosas, ni plata.
Podría decirse que soy un mortecido bastante agradecido y con perspectivas.